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Todas las células son capaces de responder a estímulos tanto internos, como externos, incluso cuando el organismo carece de un sistema nervioso como tal. Esto podemos verlo fácilmente en las esponjas (poríferos) o, incluso, en organismos aún mucho más sencillos estructuralmente, como pueden ser los protozoos. Así, el batir de los cilios de los coanocitos en las cámaras de los primeros o, el movimiento de los flagelos para huir de la luz en especies fototáxicas, en los segundos, son un reflejo del cómo estas células pueden reaccionar, responder e interactuar sin necesidad de la existencia de un tejido especializado en gestionar este tipo de interacciones.

Solo en los verdaderos animales o eumetazoos (diblásticos y triblásticos | a partir de cnidarios) se consigue alcanzar el nivel de organización de tejidos y, aunque humilde, puede apreciarse en los más sencillos el surgimiento de un sistema nervioso como tal. A partir de este punto podemos destacar la existencia de 5 tendencias evolutivas en el desarrollo de este sistema.

En primer lugar, algo que puede resultar obvio para cualquiera: Los animales más complejos presentan, igualmente, un sistema nervioso de mayor complejidad y nivel de detalle. En los Cnidarios, que son animales de simetría radial (anémonas, hidras, medusas, corales, etc.), encontramos un plexo nervioso que se distribuye por todo el cuerpo, bajo la epidermis, y que es además capaz de conducir los impulsos de manera bidireccional (estas células nerviosas = neuronas, son bipolares o, incluso, multipolares). Tanto los cnidarios, como los ctenóforos (el segundo y último filo de animales radiados), no solo carecen de un “cerebro” como tal, sino incluso de agrupación alguna de células nerviosas. La actividad de este tipo de plexo nervioso permite eficazmente, por ejemplo, que la acción de las células epiteliomusculares del disco pedio de las anémonas marinas, ricas en actina y miosina, sean capaces de agarrarse firmemente a la superficie de una roca o, que miles de cnidocitos cargados de filamentos urticantes actúen atacando de forma sincrónica ante el más mínimo roce con ellas. La simetría tiene mucho ver con el grado de complejidad del sistema nervioso, como veremos ahora mismo.

La segunda tendencia en lo que a evolución del sistema nervioso se refiere tiene que ver con lo que llamamos “cefalización”, que consiste en la concentración de receptores sensoriales y tejido nervioso en la parte anterior animal (ganglios nerviosos o cerebrales). Esta cefalización está presente ya en los primeros metazoos de simetría bilateral, como son los gusanos planos o platelmintos y, su explicación reside en la forma en que estos animales interactúan con el medio que les rodea. A diferencia de aquellos que presentaban una simetría radial, que interactúan con su entorno de la misma forma en cualquier dirección, los animales bilaterales lo hacen principalmente en dirección a la marcha, es decir, con forme avanzan hacia adelante. A partir de los gánglios localizados en la parte anterior del animal, surgen un par de cordones nerviosos ventrales formados por grupos de neuronas que recorren el cuerpo a lo largo del eje antero-posterior. Igualmente, existen conexiones transversales entre ambos cordones, los cuales confieren al sistema el aspecto que ha llevado a denominarlo como “escaleriforme”. La información sensorial recibida, principalmente desde la parte del anterior del animal (que no exclusivamente), puede ser traducida en impulsos nerviosos que viajan hasta las células musculares, lo que permite a este reaccionar ante los estímulos del entorno con el que interactúa. La manera en que se localizan estos cordones nerviosos revela la tercera tendencia, que no es más que la bilateralidad, también a nivel del sistema nervioso. Es por esto que observaremos pares de agrupaciones neuronales (gánglios), células musculares y estructuras sensoriales que, entre otras cosas, facilitan la realización de movimientos coordinados como pueden ser el caminar, reptar, escalar o volar.

Turbellaria - Wikipedia, la enciclopedia libre
Pseudobiceros dimidiatus / Nudibranquio Turbelario (Platelminto) – Fuente: Wikipedia
Rhabditophora - Wikiwand
Representación del sistema nervioso en Rhabditophora. Fuente: https://www.wikiwand.com/es/Rhabditophora

GUSANOS SEGMENTADOS Y ARTRÓPODOS

En invertebrados como los gusanos segmentados (anélidos) y los artrópodos alcanzamos un mayor nivel de complejidad y es que además de la existencia de un pequeño cerebro centralizado y con zonas algo diferenciadas funcionalmente, distintos gánglios periféricos (todos ellos menores en tamaño) ayudan a coordinar las regiones más alejadas del cuerpo del animal. Los gánglios no solo aparecen en cada segmento del cuerpo, sino también cercanos a aquellos órganos con los que están en comunicación estrecha para su control. La existencia de estos numerosos gánglios, independientemente de su localización, suponen la cuarta tendencia evolutiva. Conforme mayor es el número de conexiones interneuronales, más complejos pueden ser los patrones de comportamiento que un animal puede desarrollar.  

Serie de ganglios que se repiten unidos por un cordón ventral en insectos – Fuente: Wikipedia
Esquema sistema nervioso en invertebrados cnidarios, platelmintos, moluscos y atrópodos – Fuente: Wikipedia

La quinta y última tendencia en la evolución del sistema nervioso es una consecuencia directa del aumento del número de interconexiones neuronales. El cerebro aumenta de tamaño y centraliza la mayor parte de las neuronas existentes en el animal y, por tanto, de las conexiones interneuronales. Los animales vertebrados son claramente el mejor ejemplo para ilustrar esta tendencia.

SOBRE LA GEOMETRÍA CORPORAL

Los animales con simetría radial tienen aspecto cilíndrico (o de saco) y cuentan con un único eje al que llamamos oral-aboral. Existen múltiples planos capaces de pasar por este eje y dar lugar a dos partes simétricas (especulares). Los animales Bilaterales tienen un único plano de simetría, a partir del cual el cuerpo queda dividido en dos mitades idénticas, el derecho e izquierdo. Así, las estructuras corporales se disponen desde la zona anterior, o cabeza, hasta la posterior, denominada abdomen o cola. Además, existe en ellos un segundo eje ortogonal al primero que permite la definición de una zona dorsal y otra ventral.

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Simetría radial: Aurelia aurita (Cnidaria, Scyphozoa). Fotografía en Zoo Basel (Switzerland) – Fuente: Wikipedia
Simetría radial en pólipo (Cnidario) – Fuente: Apuntes de Zoología de Ana García Moreno
Animales Bilaterales - Lessons - Blendspace
Distintos planos de simetría en animales bilaterales

Castro, A., Divulga Natura, 2021.