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Las “Cicindelas” o “Escarabajos tigre” (como muchos los conocen) son un grupo de coleópteros de colores brillantes y metálicos, frecuentemente acompañados de dibujos y patrones de color crema o marfil. Estos pequeños, pero veloces y voraces depredadores, suelen ser muy comunes en hábitats con suelos arenosos (por ejemplo, en zonas de dunas costeras, cerca del mar, o en caminos forestales, entre otros muchos lugares). Es muy frecuente encontrarlos correteando los caminos en nuestras salidas al campo, corriendo a gran velocidad detrás de alguna presa o huyendo de nuestra presencia, al pasar cerca de ellas.

¿A qué grupo pertenecen las Cicindelas? ¿Cuál es su diversidad en cuanto a número de especies?

Hay distintos puntos de vista sobre la posición filogenética del grupo y su taxonomía es considerada, aún hoy en día, compleja e incierta. Tradicionalmente han sido categorizados dentro de la subfamilia (Cicindelinae), perteneciente a “Carabidae”, una familia constituida por una gran cantidad de especies y muy estudiada tanto por especialistas como aficionados a los coleópteros. Sin embargo, los últimos resultados que se han obtenido a nivel genético parecen dar validez a que estos puedan ser englobados dentro de una familia propia e independiente, la de los Cicindélidos. Esta complejidad no la encontramos únicamente a nivel de sus relaciones cercanas con otros grupos de coleópteros, sino también a nivel de Género y, como no podía ser de otra forma, de la determinación de especie.

En España encontramos alrededor de una veintena de especies distribuidas en unos 7 géneros que, en algunos casos, sufren vaivenes hacia la categoría inferior de subgénero, según autores. Estos son Megacephala, Cicindela, Cephalota, Calomera, Cylindera, Lophyra y Myriochile. Los géneros Cicindela y Cephalota son los que claramente cuentan con más especies en nuestro territorio. Cicindela campestris, conocida en España como “Cicindela campestre” o “Cicindela verde”, es la especie más extendida en todo el territorio europeo. No obstante, es importante señalar que puede ser fácilmente confundida con su filogenéticamente cercana C. maroccana pseudomaroccana, en cuyo caso, un análisis de la genitalia nos permitirá diferenciarlas inequívocamente.

El color general del cuerpo en esta especie puede ser muy variable, generalmente verde pero, incluso azulado. En el caso que aquí compartimos es claramente verdoso, tanto a nivel dorsal como ventral, haciéndose claramente metálico, sobre todo, en los terguitos abdominales.  Aparecen abundantes manchas rosáceas y metálicas en la cabeza, pronoto, escudete, bordes y sutura elitral (sobre todo hacia su ápice) y patas, principalmente en fémures y tibias (porque los tarsos tienden a colorearse de un tono verdoso oscuro, similar al general que se presenta por todo el cuerpo). Los élitros, más anchos en toda su longitud que el pronoto, son de bordes redondeados y no truncados en sus ápices. Cada uno presenta cuatro manchas crema distribuidas a lo largo de su borde externo. Una de ellas, localizada justo en el ápice elitral. Una quinta mancha crema aparece hacia los 2/3 de la zona distal de los élitros. Todas estas manchas están rodeadas de una línea negra cercana, muy delgada y evidente y, a su vez, englobadas por una mancha menos definida y del mismo color rosáceo metálico que vemos repartido por todo el cuerpo.

En la cabeza pueden verse dos ojos de gran tamaño, muy lateralizados. Las antenas son finas, tienen once artejos con espinas y son claramente pubescentes, con pelos muy cortos y blancos. El escapo es claramente más voluminoso que el resto de artejos que forman la antena y muestra el color rosado metálico que hemos comentado con anterioridad. Se observan también dos mandíbulas excepcionalmente desarrolladas, que el animal usa para apresar y trocear a aquellos de los que se alimenta (recordemos que estamos hablando de un cazador excepcional). Tras el cuello, tenemos un pronoto subcuadrado que se va estrechando conforme se acerca a la base de los élitros. Todo el cuerpo está cubierto de largas y visibles sedas blancas. Las patas son finas, muy similares a las de otros coleópteros veloces en la carrera, como los Blattidae (cucarachas).

Las fotografías se han realizado utilizando una lupa estereoscópica Motic SMZ-143-N2GG y una cámara Motic 1080. Las tomas fueron adquiridas con el software específico de la marca (el programa Motic Images Plus 3.0) y, los apilados para conseguir las imágenes multi-foco se hicieron con el software Zerene Stacker 1.04

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