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Además de los clásicos problemas que afectan a la fauna anfibia, y su conservación, existen también otros actores mucho menos conocidos, pero capaces de amenazar peligrosamente a un buen número de distintas especies.

No es la primera vez que salen a la palestra noticias relacionadas con peligrosos patógenos capaces de infectar a anfibios (también reptiles). Hace ya más de diez años empezamos a escuchar que existían poblaciones que estaban desapareciendo en su totalidad, afectadas por microorganismos de gran capacidad infecciosa y especial virulencia (en el caso de anfibios, es muy conocida la enfermedad fúngica llamada “quitridiomicosis”, provocada por un diverso y antiguo grupo de hongos que, tanto degradan quitina, como exterminan poblaciones enteras de anfibios).

Concretamente nos referimos aquí a un Ranavirus, un género de Iridovíridos de amplia distribución mundial que cuenta con cepas tan peligrosas como la que está afectando ahora a las poblaciones Portuguesas de la Sierra de la Estrella (cepa conocida como «CMTV-Ranavirus»). Si habéis estado atentos a las noticias publicadas en este sentido, uno de los casos más sonados en España fue el que afectó a los anfibios del Parque Nacional de Picos de Europa, en 2005. Tras la aparición de la infección, muchas poblaciones afectadas desaparecieron igualmente en su totalidad.

Los investigadores siguen estudiando estas enfermedades y como afectan a las poblaciones pero, aún no se conoce más solución que evitar la dispersión del virus (no es posible aislar a los animales o tratarlos de ningún modo) y, controlar, por ejemplo, la entrada de nuevas y potenciales cepas peligrosas a través del comercio de especies exóticas (principalmente peces, dado que suponen el reservorio más importante para estos virus).