¿Cómo se está detectando la infección por SARS-Cov-2?

Pubicado enCategoríasBiomedicina,Biotecnología,Divulga Natura
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En estas últimas semanas se ha hablado mucho de los distintos métodos que existen para confirmar la infección por SARS-CoV-2, virus que provoca la COVID19, que en algunos casos cursa con síntomas leves, pero que en otros deriva en una neumonía atípica grave. Para este proceso se emplean distintos test de diagnósticos. Vamos a intentar explicar cuales son los fundamentos y las diferencias de cada uno de ellos.

Diagnóstico directo: la PCR

En el caso del diagnóstico directo sobre el genoma del virus, lo que se utiliza es la prueba de la PCR (Polymerase Chain Reaction), que fue diseñada por Kary B. Mullis en los años 80, y revolucionó el mundo de la genética y la biología molecular. Esta técnica es capaz de copiar millones de veces una cadena de ácidos nucleicos. Kary B. Mullis recibió por este descubrimiento el Nobel de Química en 1983.

Sabemos que existen dos tipos de ácidos nucleicos donde almacenar información, el ácido desoxirribonucleico (ADN) y el ácido ribonucleico (ARN). En el caso que nos ocupa el material genético del virus es ARN, por lo que el primer paso consiste en extraer el ARN de las muestras nasofaríngeas de los pacientes. Posteriormente, para poder copiar ese ARN primero debemos transformarlo en ADN, ese proceso se realiza mediante una enzima denominada retro transcriptasa. Una vez tenemos el material genético del virus en forma de ADN podemos realizar la prueba de la PCR, usando una variante que se denomina PCR a tiempo real (RT-PCR), donde para se copiarán millones de veces el material genético del virus si está presente en la muestra. El análisis completo se puede llevar a cabo en unas cuatro horas, y un resultado positivo derivaría en la detección del virus. Como veis es una prueba muy sensible, pero también muy compleja en cuanto a su proceso técnico.

Diagnóstico serológicos

Estas técnicas se basan en la respuesta inmune de nuestro organismo a la infección, no detecta de forma directa el material genético del virus, sino que lo hace a través de otras moléculas: los antígenos y los anticuerpos. Este proceso se realiza a través de una técnica denominada  inmunocromatografía.

En los test de antígenos lo que detectamos, a través de un anticuerpo, es la proteína S vírica, proteína que proyectan hacia el exterior y forman las espículas de la envuelta vírica. Es una prueba rápida a partir de muestras nasofaríngeas. Sobre un soporte sólido se colocan anticuerpos específicos que son capaces de reconocer con su antígeno específico, en este caso la proteína S vírica. El resultado es muy rápido, minutos, y un valor positivo en este test nos muestra que en ese momento estamos infectados. Actualmente, el problema principal que tienen este tipo de test es su baja sensibilidad y especificidad en comparación con la detección directa del genoma vírico que se realiza en el test de RT-PCR.

En los test de anticuerpos jugamos con la respuesta inmune que se produce en nuestro organismo ante la presencia del virus. Nuestro sistema inmune, para defenderse, creará una serie de armas (anticuerpos) denominadas inmunoglobulinas. Estas inmunoglobulinas se secretarán en distintas etapas de la enfermedad. En la primera respuesta se secretan las inmunuglobulinas M (IgM), y en una segunda oleada de defensa frente al virus, nuestro sistema inmune secreta (y guarda en su memoria) las inmunoglobulinas G (IgG). El funcionamiento de detección de estos test es my parecido al de los antígenos, pero en este caso lo que fijamos en el soporte sólido es la proteína S de la envoltura vírica. La muestra de partida ya no es nasofarígea, sino que se necesita una muestra de sangre. Como hemos comentado las IgM son las primeras en aparecer, se secretan en concentraciones altas a los cinco días de la la aparición de síntomas, por lo que este tipo de diagnóstico no es tan efectivo al principio de la infección. Las IgG son aún más tardías, se secretan en concentraciones altas a los 15 días de la aparición de los síntomas. La detección de ambas en el mismo kit nos puede dar una idea de la fase de la enfermedad en la que nos encontramos. Sin embargo, aunque el proceso de detección se realice en minutos,  vuelven a ser menos sensibles y específicos que la detección directa que se realiza en el test de PCR.

Como veis, tenemos una batería de pruebas diagnósticas que nos puede dibujar un mapa de evolución de la enfermedad en la población, por lo que su uso, así como el aumento de la sensibilidad y especificidad en las pruebas serológicas, se hacen completamente necesario.